La posibilidad de conectarme a internet estos dias es muy escasa, primero porque ya no me sale gratis como en el Instituto y segundo porque ando todo el rato de un lado para otro y apenas tengo tiempo para ir a un ciber y estar una hora escribiendo, como mucho me conecto para ver correos importantes.
El domingo 3 de diciembre salí de Tucumán con destino a las Cataratas de Iguazú. Tomé un bus que me llevó hasta Corrientes y ahí otro hasta Puerto de Iguazú. No hace falta explicar la impresión que da ver esas magníficas caidas de agua; al ir en época de lluvias tenían bastante agua y estar allí, especialmente en uno de los miradores que hay en el cañón del diablo, da sensación de no ser nada en este mundo.
Desde Puerto Iguazú y al siguiente de ver el lado argentino de las cataratas, pasé a Foz de Iguazú, lado brasileño. Es una ciudad bastante más grande que la argentina y con mucha más orientación turística, pero sin mucho que ver en ella. Aprovechando la cercanía y el no tener mucho que hacer en Foz, pasé a Ciudad del Este, Paraguay, una especie de Ciudad de Deus paraguaya, llena de bullicio y puestos ambulantes, es como si fuese todo un rastro, en bancos y comercios de electrodomésticos la puerta estaba flanqueada por guardias de seguridad con metralleta en mano y dedo puesto en el gatillo, y en el resto cientos de personas de un lado para otro observando y muchas sin tener mucho qué hacer. Ante tal situación de inseguridad que se respiraba salí de allí.
Esa misma noche salí para la ciudad de Salta. No había un bus directo para el horario de madrugada y tuve que hacer escala en Resistencia, donde pasé practicamente todo el día allí en la estación, hasta la salida del siguiente bus.
Salta es una ciudad muy bien enfocada al turismo, bien conservada, bien gestionada. Ya sólo la terminal de autobús mostraba estas particularidades: limpia, bien iluminada, lo que da seguridad, y con baños gratuitos donde no hay que dejar "aportaciones" obligatorias a los que lo mantienen.
El destino siguinte fue La Quiaca, pueblo fronterizo con Bolivia, casi a 3500 metros de altitud. Desde allí pasamos a Villazón, ya Bolivia, donde despues de dar un paseo primero helándome de frío esperando a que terminase de salir el sol matutino y después pasando calor y quemándome cuando ya salió, hice unas cuantas compras de manteles, tapices y otras variedades, regalos para familiares y amigos.
A la noche, tomé un bus para ir a Jujuy. Esa noche, después de tres días durmiendo en bus, dormí en una buena cama de un albergue y pude darme una gran ducha con agua caliente. Desde Jujuy subí para ver los cerros coloridos de la Quebrada de Humahuaca, Patrimonio de la Humanidad, yendo a los pueblos de la zona: Humahuaca y Tilcara. Un paisaje también bastante impresionante.
Ya desde allí, regresé a Tucumán y estuve tres días descansando y yendo al Instituto para hacer las últimas gestiones y poder tener la informacion que necesito para poder trabajar en enero en el trabajo de investigación, ya que ese mes esta cerrado. Un día ellos, si bien, lo dediqué a ir a las Ruinas de Quilmes, ruinas precolombinas de un importante asentamiento a las lomas de una montaña.